Thursday, February 25, 2010

Sarah Millar - Fiske

Leyendo Fiske me hace pensar en los “social cues” que aparecen en culturas diferentes, especialmente en la forma de moda. Cuando estoy en los EE.UU., en casi cada ambiente puedo identificar la clase social o deducir ciertos intereses de una persona debido a su ropa. Reconozco las alquilas de muchos diseñadores, y así entonces sé cuánto cuesta el artículo de ropa y a veces dónde se la ha comprado. Y aunque creo que he estado entrenada a reconocer estas diferencias, mi experiencia solamente funciona en los Estados Unidos. Cuando fui a Barcelona, entonces, no sabía que significaba las formas de vestirse allí. Mi hermana, por ejemplo, era de una clase social alta pero se vistió, en la perspectiva americana, como una chica que no tenía mucho dinero. Además, aunque fuera un poco cómico, cuando la gente en Barcelona vestía en camisetas en las cuales se escribían frases en inglés, suponía que esa gente era de clase baja porque los frases no tenían sentido. Pero después de solamente unas semanas allí, llegue a aprender que casi todos los diseñadores (de la clase alta y baja) en Barcelona producían ropa en que se escribe frases ingleses equivocadas. Incluso en mi práctica, con niños de las edades 8 a 11, yo creo que nunca habría sabido la clase social de los niños si no hubiera sabido antes que eran de familias desventadas. Tengo muchos primos de la misma edad, y en ellos veo una preocupación de obtener la moda de “Hannah Montana,” “Yu-Gi-Oh,” y otros: tal como Limited Too para mí cuando era más pequeña, la ropa era un símbolo de estatus. Pero cuando fui a Barcelona y trabajé en ADSIS, no podía reconocer la “moda importante” para los niños porque no sabía cuáles eran las equivalentes a las preocupaciones de mis primos. Me daba cuenta de que, un poco sorprendentemente, la moda que querían los niños en Barcelona era efectivamente la misma que los niños que sabía en los EE.UU. Entonces, pensaba, ¿eran tan diferentes los intereses de los jóvenes de Barcelona que los míos? Claro que hay una cultura diferente, pero como no podía reconocer cuáles modas eran las más populares (como todas me parecían raras) tampoco podía deducir muchos paralelos entre los jóvenes allí con los de aquí. Supondría que eran muy similares, con ciertas influencias de la cultura misma, tal como los niños.
Y también realizaba un poco de libertad en no poder reconocer las modas de los catalanes. En nuestra cultura, como dice Fiske, hay una lucha en la moda (especialmente en la moda de los jeans) en que intentamos realizar una clase social a través de la ropa. Dicho de otra forma, en vestirnos de cierta forma, implicamos que queremos participar en cierta clase. Yo sé que lo hago en los Estados Unidos, como pago más dinero para una alquila sobre otra. Pero en Barcelona, ya que las alquilas y la moda son diferentes, tenía más oportunidad de vestirme de cualquiera forma. Además, creo, tenía un poder que a veces no tengo en los EE.UU.: evaluar una persona por su personalidad, en lugar de cómo se viste.

No comments:

Post a Comment