La lectura de Hall nos hace cuestionar y reflexionar sobre nociones de tiempo y espacio. Las diferencias que el autor menciona entre los estadounidenses y los europeos (alemanes, ingleses y franceses) y los japoneses y árabes, nos hace darnos cuenta de que aunque diferentes culturas comparten similitudes, las diferencias marcan la comprensión que una cultura tiene de la otra y la percepción que crean.
Me parece interesante el discurso sobre el espacio y el tiempo y las consecuencias que tiene en las relaciones humanas de una cultura. En los estados unidos la distancia que mantienen dos personas conversando y el nivel de su voz, les sirve como un “muro protector,” y les sirve para mantener su “privacidad.” Pero para alemanes, la misma arquitectura sirve como una barrera entre ellos y otras personas. Las puertas cerradas en Alemania tienen un alto significado; sirven para mantener la integridad del espacio y para proteger su privacidad. Además, la calidad de la puerta, si es pesada o insonorizada, es muy importante para los alemanes y refleja la sociedad y la cultura. Por eso los alemanes consideran que las puertas en los Estados Unidos, son livianas, desordenadas y descuidadas y muestran “the american way of life.” Quizás esta obsesión alemana con el orden, la estructura y la jerarquía se hace más clara con el ejemplo de los muebles. Los muebles alemanes no deben moverse por el visitante, por eso están hechas pesadas y limiten la capacidad de una persona en cuanto a moverlas o cambiarles la dirección. Lo que me fascina de las nociones de los alemanes sobre el espacio es su pensamiento que el espacio es una extensión de su ego. El hecho de que los alemanes mantienen su ego en el exterior de su físico, explica en parte su necesidad por proteger este ego a través de distintas barreras espaciales. El orden y la estructura que los alemanes perseguían es una reflexión de una sociedad rígida, donde las autoridades se tratan con respeto y alta consideración. Quizás este orden, rigidez y jerarquía es una reliquia de su pasado nazista.
Diferentes de los alemanes son las nociones que tienen los ingleses sobre el espacio y la privacidad. Por el hecho de que los ingleses desde niños se crean compartiendo su espacio con los otros, ellos no usan ni la arquitectura ni el espacio para señalar su necesidad por la privacidad. En los estados unidos según el autor, el espacio es una herramienta para clasificar a la gente dependiendo de su estatus social, donde viven, en que barrios, en que partes de la ciudad, para distinguir las clases sociales. Para los ingleses no es el espacio que determina el estatus social sino el sistema social, una persona noble sigue siendo una persona noble sin importar donde se encuentra (en un espacio público que comparte con los no-nobles.) Por eso los ingleses han internalizado barreras para indicar su necesidad de privacidad, las cuales ejecutan y los otros deben entenderlos. Es aquí donde surgen malentendidos entre los ingleses y los estadounidenses. Para los americanos, una puerta cerrada indica que nadie debe molestarlos, pero para los ingleses que están acostumbrados a compartir su espacio, son sus gestos o su manera de actuar que indica que necesitan su privacidad.
Las diferencias culturales sobre el espacio reflejan la estructura de la sociedad y las diferencias de las relaciones humanas.
16 de febrero, 2010
Hartford, CT
Tuesday, February 16, 2010
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