Wednesday, February 3, 2010

No quería ser maleducada….

Cuando llegué en mi nueva casa en España, fui muy consciente sobre mis acciones en el apartamento, porque quería mostrar que quería integrarme en la familia. Por eso, como la chica que estudia en Francia dijo en la lectura, siempre dejaba la puerta abierta, porque no quería actuar como una persona que sólo necesita una habitación. Quería mostrar que para mí, esto es más de un acuerdo de negocios. Sabía que para ellos, el dinero es muy importante, pero también, sabía que ellos sólo hacen esto porque quieren. Entonces, aunque al principio no podía hablar con la fluidez que puedo ahora, hice un gran esfuerzo de actuar como está adecuado en su casa. Y, como la chica que fue mencionada, después de las primeras dos o tres semanas, cerraría mi puerta un poco más cada día. Todavía no estoy segura si esto fue grosero a ellos, pero noté que mi hermano, que tenía un ano menos que yo, cerró su puerta. También, creo que porque fui la tercer estudiante americano, ellos saben las costumbres americanos y pueden distinguir lo que es maleducado y lo que es normal.

Aunque este aspecto fue semejante a la experiencia en Francia (pero mi familia nunca dijo nada…una de las diferencias en las personalidades de españoles y franceses…) pienso que España funciona en la opuesta manera que Francia sobre la mayoría de comportamiento cultural. Por ejemplo, durante todo mi tiempo con mi familia, siempre pregunté si podía lavar los platos sucios o ayudar con la comida. Al principio, mi madre dijo no, pero pienso que todavía fui como una huésped. Después de las primeras semanas, cuando mi madre y yo nos conocemos mejor, ella lo permitió, porque entonces, tenía un papel más semejante de una hija actual.

También, he notado que es muy normal de mirar fijamente a personas en la calle en Barcelona. Esto es algo que nunca pasa en Francia, que pasa pero no es muy obvio en los Estados Unidos (o no debe ser obvio), y que pasa todo el tiempo en España, y es MUY evidente. Pienso que esto es debido a la relación diferente entre hombres y mujeres allí, y es semejante a la costumbre de gritar o silbar a chicas. Pero en general, es mi opinión que las familias españoles, aunque ellos tienen una cultura muy diferente que nosotros, son muy abiertos con otras culturas y entienden que nosotros no queremos ofender nadie.

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