Yo iba a discutir la lectura de Campbell más, pero creo que discutimos mucho en clase. Solo quiero resumir mis sentimientos del sujeto brevemente. A pesar de las creencias de Campbell, creo que la fama es un parte de la discusión de los héroes. Es importante. Pero, no estoy hablando de la fama del sentido “global” o aún “nacional”. Pienso que alguien puede ser un héroe a solo una persona. Del mismo modo, no puedo considerarme un héroe en mi propia mente; a mí, esto es presuntuoso. Por esa misma razón, la persona “heroica” no necesita considerarse a sí mismo un héroe. En contrario, a mí, si alguien dice que es un héroe, no es heroico.
Por la discusión de Carroll en sus lecturas sobre “Home” y “Conversation”, tengo unas cosas para traer a la mesa. Sin embargo, mi experiencia era diferente de todas las otras experiencias en Mérida. Mientras todos los otros estudiantes, por la gran parte, vivieron con “familias”, yo no lo he hecho. Viví con una viuda de 64 años y con 4 estudiantes mexicanas de otras partes del país. Si bien los otros estudiantes americanos tienen muchas experiencias “familiares” con sus “host-families”, tuve otra experiencia. Cuando regresé de clase, mi mama me habló un poco sobre la mesa y la comida del medio día, lo cual era la comida más grande del día. Ella estaba muy cómica y agradable. Creo que ella estaba acostumbrada a los hábitos de las estudiantes americanas por concepto de que ella ha tenido muchas estudiantes anteriores. Mientras las otras “familias” dijeron, “Haz esto” o “Ve allí”, creo que, con ella, yo tuve una experiencia más normal y más calma y que he experimentado el concepto real de su vida, no el concepto inventado por estudiantes extranjeros. A mí, ella no era diferente de mis propias abuelitas.
Por el concepto de las diferencias entre mi vida en los Estados Unidos y México, especialmente en la conversación, no he visto muchas diferencias. Los dos hablan a los codos y los dos pueden hablar de algún sujeto. La solita diferencia que podía ver era basada en su concepto del tiempo. Los mexicanos pueden hablar con ningún final en su visto. A ellos, tiempo es infinitivo. En su país, el mundo espera para ellos. Cuando estás en un restaurante en los Estados Unidos, el jefe espera pocos minutos después del final de la comida y el mesero traería la cuenta. En contrasto, en México, puedes ir al restaurante por medio día y quedar y hablar por cualquier tiempo deseas, sin interrupción o contestación. Tienes que solicitar la cuenta si quieres pagar e ir. Me gusta porque no había presión a terminar sus conversaciones o su tiempo con sus amigos o familia.
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