La lectura de Hofstede sobre las distancias de poder (power distance) y la desigualdad invita más que reflexiones sino, crítica. Primero que nada, opino que su estudio es limitado y muestra una vista reduccionista sobre lo que es el poder, la desigualdad y como se genera. El estudio no es conducido por una vista materialista y dialéctica de la historia y el mundo. Para comprender las situaciones económicas o políticas de distintas países del mundo, las relaciones entre trabajador y empleador, hay que comprender los procesos revolucionarios históricos. Se trata de dar validez al estudio a través del uso de jerga técnica, o análisis científica basada en datos de encuestas acumuladas en una empresa de trabajo. Por lo tanto, estoy en desacuerdo con algunas afirmaciones del autor.
Primero, la declaración del autor sobre la teoría de Marx me parece inadecuada e insuficientemente interpretada. El autor implica que la dictadura del proletariado es una fase final en el proceso de transformación. No reconoce que la dictadura del proletariado es solo una fase en el proceso revolucionario según Marx, y una fase temporaria. La falta de reconocimiento del Estado como un mecanismo o institución de opresión de una clase por la otra impide que vea el rol transitoria de la dictadura del proletariado. El Estado hace uso del ejército, de la policía, de la fuerza y la violencia no solo para mantener el control, sino para oprimir, para proteger los intereses de una clase y mantener el estatus quo. Entonces, cuando ocurre la inicial transmisión del poder de una clase a otra, de la capitalista a la clase trabajadora por ejemplo, el proletariado hace uso del mismo mecanismo que la clase élite usaba contra ellos, el Estado, para reprimirlos. Pero, esta fase es transitoria, así debe ser según Marx, hasta que el Estado empieza a marchitarse, porque ya no va ser necesitado. ¿Cuál es el uso de un mecanismo represivo si la meta es re-organizar la sociedad en manera más igualitaria? Ninguno. ¿Y de la tendencia humana hacia la desigualdad (“human tendency towards inequality”)? (Hofstede, 42). El autor no presente datos para apoyar su suposición. ¿Quién dice que los seres humanos tenemos una tendencia casi inherente hacia la desigualdad, o la codicia, porque siempre se usa como supuesto razón por el cual no habrá cambio? En sociedades más primitivas, aunque si existía un tipo de líder, la distribución de bienes era más igualitaria, se trabajaba no para explotar, sino para compartir y distribuir. El modo de producción define las relaciones humanas, entre trabajador y empleador, o mujeres y hombres. Existe un proceso de evolución en las sociedades, en los sistemas de modo de producción, de los sistemas económicos, y el capitalismo es también una etapa de este largo proceso.
La desigualdad existente en la sociedad chilena contemporánea se hace visible en el Cementerio General en Santiago. El cementerio esta separado físicamente por clases sociales. La élite ocupa un espacio más grande, con tumbas gigantescas semejantes a edificios o casas grandes, mientras los pobres están al fin de cementerio, en cajas pequeñas y mal mantenidas. El Cementerio General en Santiago es un ejemplo perfecto el cual refleja la realidad de la sociedad chilena, la polarización y la división de clases. Esta brecha de clases aunque ha ido creciendo tiene raíces históricas que se pueden localizar en la época colonial. Solo un estudio dialéctico histórico revelará tendencias irrevocables.
11 de Febrero, 2010
Hartford, CT
Wednesday, February 10, 2010
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