Una cosa que me interesa mucha de “Home” es que el autor habla de las diferencias en las casas franceses y las casas americanas. Él habla del grado diferente de la intimidad del estilo de vivir de los franceses y el hecho que en los Estados Unidos mostramos nuestros casas para asegurar que nuestros huéspedes sienten cómodos en nuestra casa. En mi casa, tenemos la idea “mi casa es su casa” pero hay muchas fronteras que no son aceptables de cruzar en la casa de una familia francesa. La cosa que me sorpresa mucha es que hay un nivel más alto de la intimidad en publico generalmente en todos de los países europeos pero esto no cruza a incluir la casa. El “P.D.A.” en Europa es una cosa muy extraña para los americanos y hay normas de nuestro sociedad que dicen que para actuar de esta manera no es aceptable.
Puedo imaginar el puesto de esta chica que siente un cierto modo de enajenación pero no fue el caso para mi. Nunca había sentido esto porque el nivel con que hablaba con mi madre de mi casa en Barcelona solamente mejoró durante mi tiempo en Barcelona. Con más tiempo, sentaba mas cómodo en la casa y con compartir mi vida con ella. Obviamente muchos de los estudiantes van a sentir una necesidad o requisito a hablar con sus familias porque están viviendo con ellos y están comiendo la comida de ellos pero no debe ser una necesidad a hablar con su familia. Debe ser un deseo para aprender de su familia la cultura del país.
La parte “Conversación” es muy interesante para mi porque tuvo una experiencia mala con mis relaciones con los franceses cuando fui a Paris. Inmediatamente cuando llegaba, preguntaba para direcciones porque el metro de Paris no es tan buena como Barcelona y es más difícil a navegar. Solo quería saber las paradas y donde necesitaba cambiar líneas y la recepcionista del escritorio informativo no quería ayudarme o dibujarme una representación básica de lo que necesitaba hacer. Otro ejemplo de la falta de la conversación por las franceses es una situación que experimente en el autobús del aeropuerto. Alguien me preguntaba por direcciones y no podía responder porque no podía hablar el francés. La mujer gritaba algo como “turística” a su esposa y ella me daba miradas malas. Obviamente ella no siente la necesidad a conversar conmigo pero además, lo hecho que no podía hablar su idioma fue una cosa inaceptable para ella. Pienso que en los Estados Unidos acomodamos mucho más que los países europeas en términos de nuestra voluntad de ayudar y sobre todo por las cantidades de lenguas que están hablados en nuestro país. Hay una creencia que necesitamos vivir juntos y en nuestra sociedad hay un énfasis en hablar más que un idioma con la esperanza que podemos ser más útiles a el mundo si tenemos la capaz de hablar un gran cantidad.
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