Al igual que la antropóloga americana que fue a África y Francia para observar a la gente y sus interacciones yo también intente observar a la gente y el ambiente en España. Cuando yo estaba en el taxi desde el aeropuerto rumbo a la casa de mi familia española, lo primero que hice fue mirar la carretera y empezar a comparara las casas, calles, edificios, puentes, parques, postres de luz, y otras cosas para encontrar una conexión con los Estados Unidos. En silencio pensaba "¿cómo voy a sobrevivir los próximos cuatro meses en este lugar tan diferente a mi casa?" Al llegar a mi nueva casa, lo primero que se me hizo extraño eran las llaves que se usaban para la puerta, parecían antiguas y para abrir la puerta, la llave se daba vuelta al lado izquierdo. Luego los elevadores eran muy pequeños sólo pude entrar yo y una de mis maletas. Después de unos días le pregunte a la señora con quien viví porque el elevador tenía “Elote” como piso. Ella me dijo que antes de que los apartamentos se vendieran, el edificio se rentaba por precio, si uno quería un apartamento en el primer piso o “Elote” tenía que pagar más que las personas que vivían en los pisos más altos del edificio. Al parecer antes, entre más alto era el piso que uno rentaba más barato era la renta. Esto me pareció interesante, porque a pesar de que ya había pasado esa época, muchos de los elevadores en que me subí todavía tenían esta palabra. También era interesante porque cada vez que subía en el elevador y me encontraba a alguien nos saludábamos. Y las personas que ya se conocían siempre empezaban a platicar sobre cosas de la vida. Me pareció como un espacio comunicación en donde uno podía ponerse al día con las nuevas noticias aparte de estar tan serca de uno en el pequeño elevador.
Algo que note en mi experiencia también fue la distancia que uno tenía en la conversación con una persona. Me pareció que las personas siempre se acercaban mucho cuando iniciaban una conversación. Lo cual al principio me hizo sentir un poco incomoda porque estaban invadiendo un espacio personal que tenia. Además, la gente siempre miraba a una persona con la cara fija. Mientras que en Nueva York si una persona se le quedó mirando a otra persona en el metro la persona tal vez se enojó con el observador porque lo/la estuvo observando mucho. Otra comparación entre mi vida allá y aquí era que cuando uno iba al supermercado siempre tenía que embolsar su compra lo cual al principio me pareció grosero porque siempre que iba a una tienda aquí empacaban toda mi compra y en ese momento yo tenía que hacerlo. Pero poco a poco me fui acostumbrando y entendí que no era parte del trabajo de la cajera. En conjunto, me sorprendió ver que en el supermercado se vendía el licor porque aquí si uno quiere comprar licor debe de ir a una licorería.
Lo que me encanto del programa fue que en las primeras semanas de nuestra clase oral pudimos hacer preguntas que teníamos sobre cómo actuar en ciertas situaciones. Por ejemplo, en mi cultura yo siempre estuve acostumbrada a dirigirme en una conversación con un extraño usando “usted” para demostrar amabilidad, mientras que usted en España “usted” significaba que la persona con quien estabas hablando era mayor de edad. Además, en esa clase aprendí que los españoles les gustan hablar y también usar las manos o mociones para tratar de decir algo. Por ejemplo para enfatizar que uno tiene frio puede frotarse las manos en vez de decírselo a alguien. Así que la conversación no siempre tiene que ser oral, también se pueden usar mociones para comunicarse o enfatizar el mensaje.
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