Tuesday, February 23, 2010

La impuridad y la marginalización social

Las lecturas de Frykmann y Fiddes analizan el orden social, las clases sociales y nuestro “programa mental” a través de los conceptos de impuridad y el sabor. Frykmann nos trae a la luz una contradicción contemporánea, nuestro deseo de retornar hacia el pasado, por la tranquilidad y la proximidad a la naturaleza, aunque ni pensamos ni sabemos de la higiene y el aseo personal. Si supiéramos más de la limpieza o la falta de higiene del pasado sugiere Frykmann, no mantendríamos una idea tan romántica del pasado. Conceptos como “asco” y “sucio” existen porque nosotros les damos su existencia. La repugnancia que nos trae algo existe pero nosotros aprendimos qué nos evoca estos sentimientos. Lo que la gente siente que es agradable o desagradable es parte de la identidad social y funciona como una barrera entre las clases sociales.

La conexión que hace el autor entre los conceptos de la limpieza, el tabú y la marginalización social y el estado de ser en las fronteras de la sociedad, es bien interesante. La comparación del intelecto humano con la función de una computadora en principios binares expone la idea de que la programación de nuestro intelecto depende tanto de la sociedad como la cultura en donde nos criamos. Entonces, nuestros conceptos sobre lo que nos da asco o lo que es la limpieza y lo sucio son construcciones sociales, convenciones culturales que aceptamos, pero que distinguen un grupo de personas del otro. La función de la impuridad como una fuerza policiaca de la sociedad es también relevante en presentar otro punto de vista sobre los marginalizados de la sociedad. Todo lo que no cabe en nuestro mundo, las jerarquías y categorías que hemos construido, lo mantenemos fuera, lo aislamos del orden establecido. Lo que consideramos sucio o impuro son las personas cuyos actitudes o comportamientos no son aceptados por la mayoría, los que rompen fronteras sociales y salen de los limites impuestos. Estas nociones sobre el aislamiento social y la impuridad no le pertenecen solo al pasado, sino también son vigentes en nuestro mundo moderno, la única diferencia es que nos faltan conceptos institucionalizados sobre la impuridad. La frase del autor “the battle against dirt, impurity, and disorder is the classic struggle against chaos,” implica que los marginalizados (por no formar parte de las convenciones establecidas) causan el caos y el desorden. Si pensamos en el orden como una estructura limitante, construida por cierta clase, y el desorden como el desafío a este orden que excluye, aísla, marginaliza, entonces el caos causado es un intento de cambiar el orden. Lo que no cabe en estos procesos de organización y orden se considera tabú. Y estas ideas sobre la impuridad y el tabú defienden y mantienen el estatus quo.

La lectura sobre el sabor también hace conexiones importantes entre nuestras percepciones y la influencia de la sociedad y la cultura en el adquirir de ciertos sabores. Las nociones sobre el sabor no son absolutos, sino son nuestras percepciones anteriores que dictan el sabor de algo.

23 de Febrero de 2010
Hartford, CT

No comments:

Post a Comment