Wednesday, January 27, 2010
Una manera nueva de pensar sobre las experiencias
En su artículo, “Corazón y Cabeza”, Ortega discute las tendencias de las personas a reaccionar con sus corazones o sus cabezas. Ortega dice que en la época moderna, las personas son menos sentimentales, y en la vida cotidiana dependen de su cabeza más que sus emociones y sentimientos de su corazón. El autor escribe mucho sobre los sentidos, particularmente del visto y del oído. Creo que los argumentos del autor son interesantes porque introduzca una nueva manera de pensar sobre experiencias. Ortega escribe, “¿Amamos lo que amamos porque lo hemos visto antes o en algún serio sentido cabe decir que vemos lo que vemos porque antes de verlo lo amábamos ya?” (150) Este pregunta me hace pensar sobre mi propia experiencia y sentimientos durante mi semestre en España. Me pregunto si nociones preconcebidas influyeran mis sentimientos durante el viaje, o si verdaderamente me formara mis opiniones en el momento, según mi corazón. Francamente creo que mi corazón y mi cabeza contribuyeron a mis reacciones en España. Hay mucho lugares, comidas, monumentos, museos y vistas que yo amé en España. Pienso que en algunos casos, aprecié cosas porque me dijo mi mente que fue importante. Por ejemplo, pensaba que la Sagrada Familia fue inolvidable y una obra maestra. Pero cuando vi a la Sagrada Familia por la primera vez, ya tuve muchos nociones y opiniones. Había aprendido que la catedral fue una obra de genialidad arquitectónica, y que las esculturas of la natividad y el Cristo fueron únicas. Entonces, ¿me gustaba la Sagrada Familia porque creía que debí apreciarlo o me gustaba porque realmente lo amé? Me pregunto qué habría pensado si no hubiera tenido no información de la catedral antes de mi visito. Es posible que hubiera tenido sentimientos muy distintos. No obstante, hay otras situaciones de mi experiencia en España en las que no tuve nociones previas y tuve reacciones poderosas. Cuando el programa viajó a Sitges, no supe que esperar. Cuando llegamos, me sorprendieron las vistas increíbles y los edificios encantadores. Mis emociones fueron completamente de mi corazón. Las vistas, sonidos, y olores del mar me encantaban. No nociones preconcebidas contribuyeron a mis sentimientos, solo los factores sensoriales. Creo que las memorias más espectaculares son los que son sorprendentes y inesperados, los que son de la corazón.
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