Yo pienso que en “Corazón y Cabeza” vemos como ciertas cosas que ya conocemos se vuelven parte de un grupo que clasificamos y que nombramos. Pero cuando vemos cosas nuevas o desconocidas parece que nuestra mente no acepta una conexión profunda de conocimiento como otras personas que ya están acostumbradas a verlo o usarlo. Al contrario creo que uno empieza a analizar el objeto, persona o lugar para intentar reconocer algunas características. Al convivir en la casa de una persona con una cultura diferente me hizo ver las cosas como Ortega lo describió. Miraba la casa, el cuarto, la gente, los programas en la televisión y más para crear una conexión con esas personas y poder establecer una relación en que todos estuviéramos cómodos. Al principio no sabía por dónde empezar si por los programas en televisión o por la comida. Observaba mucho hasta que por fin logré establecer una conexión con los deportes. El fútbol era un deporte que me encantaba ver en los Estados Unidos y siempre veía el futbol de la selección mexicana. Así que conocía los jugadores importantes que se habían ido a Europa a jugar. Con esto logre establecer una relación con mi hermano español. A pesar que mi sentimientos por ver el futbol de Barcelona no eran tan grandes como cuando veía los partidos de la selección mexicana por lo menos sentí que si entendía algo de esté lugar extraño. Poco a poco fui viendo jugadas nuevas y efectivas del futbol del Barça y ahora cuando veo que el Barça ganó me imagino que fue el resultado de una victoria interesante con muy buenas jugadas. Además después de estudiar la historia del futbol entiendo mejor la importancia que tiene para los catalanes. Así que mi conocimiento por el futbol se ha expandido por mi estancia en Barcelona.
El héroe que Campbell presenta también me parece que representa mi experiencia porque al estar en Barcelona donde la diversidad era distinta a la variedad de culturas que hay en los Estados Unidos aprendí más sobre qué tipo de culturas hay en algunos países europeos. Siempre estaba acostumbrada a ver a muchos inmigrantes mexicanos trabajando en los restaurantes de la ciudad de Nueva York. Sin embargo estar en un nuevo lugar permitió que abriera los ojos a otro grupo de gente que se organizaba diferente a lo que estaba acostumbrada. Por ejemplo, en Barcelona no habían muchos mexicanos y sin embargo el nuevo grupo de inmigrantes en la mayoría de los restaurantes americanos como McDonald’s eran ecuatorianos. Esto me pareció interesante porque el grupo de inmigrantes era diferente. Además, tuve que cambiar mi estilo de vida un poco porque en Barcelona aprendimos a ser más consciente del medio ambiente. Para empezar tuve que reciclar la basura, cuidar de no gastar mucha agua o luz porque ambas son muy caras allá y llevar mis bolsas al supermercado. Fueron cosas pequeñas que cambiaron mi manera de pensar y de ver el mundo que cuando yo regrese a los Estados Unidos me di cuenta de cómo afectamos al medio ambiente.
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